Cortina visual en Valparaíso: Los límites del grafitti

IMG_8689Fue impactante ver como el año 2011 las cortinas de protección de la empresa VTR, ubicada en Pedro Montt, eran estetizadas con los trazos de cierto muralista porteño. Debo reconocer que el hecho me causó espanto. Para entonces abandoné Valparaíso por algo más de un año y hoy de regreso, me encuentro con la nefasta moda, en que diversos locales comerciales decoran preventivamente sus cortinas de acero, con arte callejero. Algunos por lo demás de muy precaria calidad.

Ahora que camino cotidianamente por las calles del plan, ya me he curado de espanto. Pero no se puede dejar pasar el gesto; porque sin duda, esta situación pone en entre dicho el sentido mismo del grafitti  y con ello muchas otras cuestiones del arte y la vida pública, que no pretenden ser resueltas en este comentario, sino que  simplemente proponer el tema como materia de reflexión.

Hace algún tiempo el renombrado crítico y curador de arte Justo Pastor Mellado, hizo una profunda e interesante critica al muralismo porteño, pero que en algunos aspectos, según criterio personal, es injusta y desmedida. Por ignorancia o por tendencia política, no es cuestión que se resuelva ahora, pero mi juicio apuesta a la segunda opción. El asunto es que en parte de la crítica de Mellado, aparece esta moda de mal gusto, como argumento contra el muralismo porteño, entonces, se comienza vislumbrar el flaco favor que le hacen ciertos “muralistas” a dicho arte cuando, por no sé qué razones, ponen a disposición de las cortinas su trabajo creativo. En este sentido el  argumento más sensible sería la subsistencia del artista y de aquella manifestación estética. Pero  entonces, cabe preguntarse: ¿hasta qué punto la subsistencia del artista y de su arte justifica la destrucción de aquella forma de manifestación  estética que lo mantiene en obra como creador?  Sin duda hay respuestas teóricas y propias de la reflexión estética que podrían dar salida a esta nefasta forma de atentado “del arte contra el arte”, pero sospecho profundamente de que estas acciones del emergente mercado muralista, tenga ese sustento. Creo que la participación de ciertos artistas del arte callejero en la estetización  del cortinaje comercial obedece, más que a la necesidad de abrir espacio para las manifestaciones de un arte, por llamarlo de algún modo, no oficial ni académico, se da por acción del ego, que los lleva a figurar en dichas cortinas como vitrinas de cierta fama, que los obnubila y les impide repensar su forma de expresión.

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Sin duda toda esta cuestión invita a repensar los lindes del arte de atentar contra los muros y las cortinas de la sociedad, sobre todo, porque también existen murales de alta factura que merecen  un mejor trato por parte de la crítica y porque de lo contrario la afirmación de Mellado: la pintura mural porteña no sólo no significa ningún aporte al arte chileno contemporáneo, sino que su mórbida profusión es el mejor ejemplo de una regresión formal que acarrea graves consecuencias para la credibilidad institucional  de la ciudad terminará siendo profecía auto-cumplida. Y el problema no es “la credibilidad institucional de la ciudad” que deja ver el sentido político del cuestionamiento que instaura el crítico de arte. El problema es que el muralismo deje de ser un aporte al arte contemporáneo chileno puesto que eso será signo de que ha dejado de ser un atentado contra la credibilidad de las instituciones.

Por Incesante

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fotos por: valentina feller

2 Comments

  1. G

    Estimado, tu intención de “proponer el tema como materia de reflexión” quedó en nada al nombrar al supuesto “renombrado crítico y curador de arte Justo Pastor Mellado”. Saludos y dale gracias a Alá, te regalé unas cuantas teclas…

  2. jorgue

    el graffiti es libre al igual que la creación propia de cada artista, ya sea ilustrador, escultor, etc..no hay limites, no existen, y lo que llamamos mural o graffiti es lo que acerca a la gente, a los ciudadanos comunes al arte, a la libre expresión, no hablamos de la academia, porque ya no nos interesa, la pintura de caballete es elitista, esta en grandes galerías. Para ir a una exposición a ver puros hipster, fachos, doblestandar, que solo aparentan y ven el arte como shuperloco. esto es libre expresión…..y bueno hay que decir que Justo Pastor Mellado es un verdadero Lamebotas!!!

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